Los mitos son narraciones poderosas. Conmueven, movilizan, enseñan, predisponen, incluso predestinan al punto de que sus protagonistas creen que lo que sucede es enteramente fruto del libre albedrío. La historia revela que nada podría ser sin esos cuentos que nos atraviesan y que nos hacen. Lo saben bien quienes trabajan a diario con ellos: los líderes políticos.
Todos los mitos necesitan un héroe. De allí el interés de los líderes en esas fábulas. Es lo que permite en parte que las personas los sigan, amen, odien, teman, esperen hazañas y redenciones.
Los héroes no son todos iguales. Hay características que los asemejan y cualidades que los diferencian. Juan Manuel de Rosas, Domingo Faustino Sarmiento, Julio Roca, Juan Perón, María Eva “Evita” Duarte, Ricardo Balbín, Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Javier Milei.




Cada uno de ellos encarnó un mito, quizá el mismo pero eso intentaremos desentrañar en otra nota.
Como héroes vieron que su vida se conmovió por algún hecho que los llevó a emprender un camino plagado de dificultades. En el que enfrentaron distintas pruebas, hallaron aliados, enemigos, adversarios y villanos con los que lidiar. Personajes qu ayudaron o dificultaron a que puedan concretar su travesía.
Como héroes les fueron apareciendo capas o máscaras con las que las personas pudieron identificarse. Quienes a partir de ese proceso depositaron expectativas, sentimientos, marcos interpretativos, visiones del mundo y experiencia colectiva común.





Milei y Macri comparten una cualidad en el mito que los relata como héroes. Ambos sostienen que vienen de afuera de la política. Su deber ético aseveran fue “meterse en política”.
Uno para aportar todo lo bueno que aprendió en el sector privado. El otro como un economista disruptivo que llegó para destruir al Estado opresor del pueblo y la libertad individual.
No hay que perder de vista que es más fácil cambiar de ropa que de hábito
Macri aparecía como un líder-héroe que venía a redimir a un sector de la sociedad de la “barbarie” kirchnerista. Con su experiencia en el sector privado, su carácter de súper magnate que no necesita del Estado para sobrevivir y con ciertas características físicas mainstream en su apariencia —piel blanca, ojos azules y pelo amarillo— se convirtió en la enseña de millones. Un empresario-héroe que venía a sacar a la sociedad de las fauces del peronismo.
A pesar de las semejanzas Milei; sin embargo aparece en la escena nacional como un líder-víctima. Se convirtió en héroe a partir de la denuncia al “statu quo”. Y apareció en los márgenes del sistema como una víctima más.
Una víctima que encarnó un conjunto de rasgos singulares. Aspecto desaliñado, retórica pendenciera. Lenguaje chabacano combinado con una jerga técnica llevada a extremos incomprensibles para así convertirse en signo de saber y, por tanto, de autoridad1.
Construyó identificaciones con millones de argentinas y argentinos. Luego articuló sus afectos, logró construir una alquimia simbólica que fusionó distintas demandas flotantes. Así se transformó en un ícono. Una víctima de “la casta” con voz y fuerza para enfrentarla. El león víctima que encabezaría la batalla.
Paradoja 1
La libertad es quizá el valor fundamental que la narrativa mileítica opone al Estado opresor. Una especie de piedra fundamental del credo libertario. Sin embargo la potencia del mito que media la relación del león con su rebaño también se opone necesariamente a la libertad de cada uno de ellos. El héroe-víctima nunca es par sino patrón.
Paradoja 2
El héroe Milei construye identificaciones con millones de argentinos a partir de mostrarse como una víctima, como una figura atacada y despreciada por “la casta”. Sin embargo también se constituye en líder porque el resto le teme, por su capacidad de daño al sistema. Así obtiene adhesiones.
Paradoja 3
“La vida es sueño y los sueños, sueños son”, aseveraba Segismundo, un personaje creado a principios de siglo XVII por Pedro Calderón de la Barca.
El literato medieval intentaba que sus —escasos— lectores pudiesen liberarse del encadenamiento metafórico —a veces real— que aprisionaba el libre albedrío frente a la predestinación.
Hoy los sueños y la vida tienen como materia común a los mitos y a las historias que les permiten ser, que los aprisionan, los constriñen, condicionan y liberan al mismo tiempo.
Bonus track: el efecto víctima en la PBA
La mayoría de los consultores tiene innumerables diferencias sobre el escenario de la provincia de Buenos Aires; sin embargo sostienen una coincidencia: en los análisis aparece como vencedor el peronismo/kirchnerismo, sobre el que; sin embargo pesa una condena simbólica en el imaginario social.
Todos ubican como ganador al peronismo en las legislativas bonaerenses en caso de que el gobernador Kicillof logre imponer el 7 de septiembre como fecha desdoblada de la elección nacional, prevista para octubre. Ello podría provocar un escenario inesperado en octubre: podría acentuar el rasgo de héroe-víctima de Milei.

A pesar de la coyuntura económica adversa internacional y local la victoria del peronismo en las legislativas bonaerenses de septiembre podría ayudar a que los candidatos a diputados nacionales del presidente logren ganar en octubre.
De ese modo la victoria del peronismo sería pírrica: sostendría sus legisladores provinciales que no le alcanzan para tener mayorías en ambas Cámaras. Y perdería a su vez legisladores nacionales.
Ante la encrucijada que debe transitar el peronismo es importante no peder de vista el poder de los mitos. Las opiniones son volátiles; aunque los valores, los marcos interpretativos que nos gobiernan, lo son mucho menos. En buen romance: es más fácil cambiar de ropa que de hábito.
- Un fenómeno similar utilizan muchos abogados en su calidad de jueces, fiscales, defensores, entre otras funciones estatales pero también en el mundo privado para connotar saber, autoridad; incluso para ubicar a sus interlocutores en una posición de no saber. ↩︎